En los días de niebla recordaba su tacto frío y húmedo, que le esponjaba el alma y los ojos. Odiaba el sol que se la había llevado aquel día, desapareciéndola, casi evaporándola ,dejándolo solo, añorándola .
Y maldecía el verano y el calor, echando de menos la lluvia ,su lluvia.
sábado, 2 de julio de 2011
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